Consejo Nacional de Adopciones va en la ruta correcta

Anne-Marie Crine, representante de la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado, visitó Guatemala y calificó de positivo el trabajo del Consejo Nacional de Adopciones (CNA).
En una entrevista con Prensa Libre, Crine expuso que en el CNA debe cambiarse el imaginario de las familias adoptivas y buscar opciones en países amigos.
¿Cuál fue el objetivo de su visita al país?
Asesorar al CNA, que está en un momento clave. Hay niños albergados en hogares de protección que necesitan familias adoptivas, y por el momento, la cultura de adopción nacional es muy incipiente, por lo que se hace necesario el apoyo de otros países.
¿Cómo podrían colaborar estos países?
Podrían apoyar a la Secretaría de Bienestar Social con opciones a la adopción para niños o adolescentes sin familia.
¿Qué dificulta adoptar a un adolescente?
Los adolescentes han perdido la fe en ser adoptados; ellos apreciarían más estar en un hogar y ser apadrinados, que intentar integrarse a una familia.
¿Cómo observó el trabajo del CNA?
La calidad humana y la entrega del equipo a su trabajo me sorprendió. Guatemala vivió una situación difícil en materia de adopciones hace unos años, y con la forma en que se está trabajando no dudo que en un tiempo Guatemala estará al nivel de otros países latinoamericanos que pasaron situaciones similares.
El CNA ha sido señalado por las pocas adopciones autorizadas.
En primer lugar, no es el CNA el que hace que los niños sean adoptables, sino los juzgados.
Si se quieren hacer las cosas bien, la adopción toma mucho tiempo. En cualquier país se trata de procesos lentos.
¿Cuáles son sus recomendaciones al CNA?
Deben buscar colaboración con autoridades extranjeras que les faciliten profesionales que puedan conseguir familias para los niños de difícil colocación. Estos colaboradores deben ser pocos y bien seleccionados. Además se debe reforzar el sistema de protección, que es la base para los niños sin familia.
¿Quién es un niño de difícil colocación?
Por lo general las familias adoptivas quieren recibir un niño muy pequeño y en excelente estado de salud, pero la realidad de los niños en los albergues es otra: son mayores, se trata de grupos de hermanos o con algunos padecimientos.
¿Cómo disminuir este obstáculo?
Es necesario cambiar la imagen idealizada que tienen las familias adoptivas del hijo que no han podido procrear, porque ninguno cumplirá con esas expectativas; deben aterrizar a la realidad del niño que les será entregado. Los padres adoptivos deben ser asesorados antes, durante y después de la adopción.
fuente: prensalibre
|